YA NO TE ENCUENTRO IGUAL   Leave a comment

 
 
Ya no te encuentro igual,
será que no eres la misma,
que escaparon por tus manos
la fragancia de los años,
y en su lugar, veo la incongruencia
de la casta presumible en tu piel.
 
De tu boca,
solo brotan los reproches,
que prefiero a los silencios
que tanto dolor promovían,
en aquellos años de encierro
y mudanza de cariños.
 
La vida, si, nuestra vida,
fue vertida en lo alto de la casa,
como río que se esparce
entre los recovecos de las bardas,
y se van secando poco a poco
junto a los charcos enmohecidos,
como alimento de cardos y lombrices.
 
Pero tú, ¡te ves tan intacta!,
y yo, yo he aprendido de ti,
nos mudamos los entrecejos,
las pieles de celos y envidias,
el otoñal discreto por el colorido ocre,
nos miramos sin mirar,
nos rompemos en listones de dolor,
nos ignoramos como vapor,
y mutamos bien a bien
a vivir en soledad.
 
 
E. Rivadeneyra

Publicado 19 marzo, 2007 por Eugenio Rivadeneyra Pasquel en Poesía

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