TENGO CONMIGO ESTA IMÁGEN   Leave a comment

 

Tengo conmigo ésta imágen
que late dulce cual caricia de luz,
no es tu piel, ni tus encantos,
no la suave textura de tus labios,
no tu aroma, no tus ojos,
ni los besos que nos damos,
no el roce de las manos,
no tu silueta,
ni abrazo alguno entre
sueños o entre llantos.
 
Tengo conmigo ésta imágen
que susurra melodía,
que se viste de alegrías,
al cruzarnos las miradas,
al rozarnos sin tocarnos,
al hablarnos sin vocablos,
al llenarnos de sonrisas,
aún sin tenérnos o sin vernos.
 
Tengo conmigo ésta imágen
de saberme tuyo sin excusas,
sin temores, sin desdichas,
sin pesares, sin angustias,
de saberte mi caricia matutina,
de saberme tu esperanza vespertina,
de mirarnos a los ojos en silencio,
al nacernos y al morirnos cada día,
o al tenernos para siempre,
día y noche, noche y día.

 

 
E. Rivadeneyra 

Publicado 13 abril, 2007 por Eugenio Rivadeneyra Pasquel en Poesía

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