NO SÉ   Leave a comment

 
No sé,
no sé por qué conforme leía,
la garganta se volvía río,
y al instante, un nudo.
 
No sé,
no sé por qué al convidar
tantos renaceres,
mi corazón se volvió silencio.
 
No sé,
no sé por qué al morir,
presentí en la ceniza,
la agonía de la soledad.
 
 
E. Rivadeneyra
 

Publicado 9 mayo, 2007 por Eugenio Rivadeneyra Pasquel en Poesía

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