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AMADA MÍA
 
Amada mía,
eres el deleite de mi mente,
susurro de mi piel,
aurora naciente en el
despertar de la noche obscura,
bruma callada,
oleaje sincero,
orquídea de mujer.
 
Vienes y vas,
entre sueños te
esparces hermosa,
eres cobijo,
ternura entre tempestades,
te ciñes al alba,
fundida en mis entrañas,
y en la desnudez de las almas,
te entregas,
te encierras,
te escapas, me atas,
entre sábanas blancas.
 
 
E. Rivadeneyra

Publicado 31 mayo, 2007 por Eugenio Rivadeneyra Pasquel en Poesía

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