CALLADA   Leave a comment

 

Velos de silencios
envuelven tu rostro,
ahora como ayer,
desde siempre,
misterio de esencias,
temores de mujer.

Reproches que alimentas
callada, sigilosa,
sedienta de enojos
entre preguntas,
entre dudas y tristezas,
por un pasado sin respuestas,
sumergidos en el corazón.

Encerrada así,
tras tu puerta de cristal,
sonriente, valiente,
atraes a todos
con tu sabia sencillez,
y aún así, así,
té falta valor para mirar
dentro de ti.

Y yo, aquí,
agotado de esperanzas,
queriéndote por siempre,
esperando en tu mirada
la lucha interna,
incesante,
para que algún día
encuentres en mí,
un ser diferente.

E. Rivadeneyra

Publicado 28 junio, 2007 por Eugenio Rivadeneyra Pasquel en Poemas viejitos

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