INTROSPECCIÓN   Leave a comment

 
Amanecí más temprano con tu imagen en mi mente,
con el sabor agridulce del recuerdo,
con el bullicio efervescente encogiéndose en mi vientre,
con el solsticio otoñal que se cuela por los poros,
al contacto susurrante acariciando tu semblante;
muero nuevamente apenas se asoma el día
asfixiante de tu rostro, envuelviendome esta soledad
que me acompaña desde tu partida,
angustia de las noches de lunas fulgurantes,
silencio espectral que me abraza suavemente,
voz ahogada que te nombra en soledad e introspección.
 
E. Rivadeneyra

Publicado 21 agosto, 2009 por Eugenio Rivadeneyra Pasquel en Poesía

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