DIVAGANDO ME ENCONTRÉ   Leave a comment

 
Divagando me encontré,
revestido de nostalgia,
envuelto de tus ansias, me dormí en tu amor;
me confié como el verdugo a su patíbulo,
como el cadalso que expía sus vergüenzas,
como el fuego anunciando la alborada,
y en la distancia, el clamor de la tormenta,
contra el trueno de caprichos
y su llovizna redentora.

No lo vi venir, ni encontré oportunidad de asirme
a refugio alguno o a guadaña que me hiciera el favor,
más de hecho, hubiese sido insuficiente;
me acorraló el cardume de gigantes, merodeando
al más pequeño de mis sueños,
devorando atinados cada recuerdo que
intentaba proteger, en tanto los quejidos se perdían
como canto de ballenas.

Entre el bullicio efervescente de los lamentos,
el silencio se produjo por instantes,
y en el lugar, se percibía traslúcida aquello que solía
llamarse amor,
que en su locura, se atrevió a luchar sin careta ni antifaz;
de su esencia, no volverá a emanar la sabia de la fe,
ni gestarán ingenuos versos que en su entrega,
atizaron la verbena de aquellos sentimientos
que supieron resistir, como a morir en paz.

E. Rivadeneyra

Publicado 28 abril, 2010 por Eugenio Rivadeneyra Pasquel en Poesía

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